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lunes, 30 de noviembre de 2015

EL NEGOCIO ADICIONAL QUE HACEN LAS CLÍNICAS CON LOS COBROS DE LOS FÁRMACOS


Hasta 150 veces  por el mismo producto cobrán los centros de salud a los pacientes que se internan en ellos sin que haya ningún control sobre estos cobros excesivos. Los pacientes, al recibir el alta en una  clínica una parte de la cuenta corresponde a los fármacos usados durante su hospitalización. El diario La Tercera realizó una investigación sobre estos casos tomando 14 productos cobrados por 10 centros de la Región Metropolitana, lo que mostró dichas diferencias.
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La medición consideró el grupo de medicamentos más vendido en las farmacias del retail , según las estadísticas del Instituto de Salud Pública, y su precio en unidades, en algunas de las clínicas más concurridas.
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El análisis muestra que  la clínica Las Lilas tiene las  mayores tarifas en ocho productos. La principal variación se da en el antihipertensivo Enalapril, de 10 mg, que cuesta  $ 1.971, es decir, 150 veces más que en la clínica Santa María, donde el precio es de $ 13.
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En los recintos privados se afirma que la diversidad de costos se debe a factores como el volumen de compra que realizan que, si es alto, disminuye el valor y eso se traspasa al paciente. Hasta ahora, las clínicas adquieren los insumos directamente a los laboratorios, pues no pueden acceder a comprar a través de un intermediario como la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast), que rebaja los precios al transarlos en gran cantidad.
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Jaime Burrows, subsecretario de Salud Pública, sostiene que “llama la atención porque hay consumo capturado, el paciente no elige y se cobra más. Lo hemos representado, pero sería bueno que las clínicas explicaran esa situación”.
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Las diferencias de precios  entre los medicamentos se debe también a las características de la clínica. En Las Lilas explican que sus precios se justifican por “menores volúmenes de compra, considerando el tamaño de la clínica (según número de camas) y a la presencia de productos de marca”. Añaden que el objetivo del recinto es que al momento del alta del paciente “no existan excesos para ser entregados, provocando cobros extras e innecesarios”. Además, se sostuvo que en algunas prestaciones está incluido el valor final de los insumos.
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En  la Clínica Santa María se cobra los menores precios en nueve tipos de productos, pero no hubo una explicación del establecimiento sobre esto.
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Los seguros de salud privados plantean que los costos en este ítem van en aumento, lo que impacta en la industria. Rafael Caviedes, presidente de la Asociación de Isapres, asegura que las pólizas cubren productos farmacológicos cuando el paciente está hospitalizado, pero que existe una proporción - en ascenso-, que debe ser asumida por el afiliado.
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¿Cuánto suben la cuenta los fármacos tras una hospitalización? “Los insumos y medicamentos corresponden, en promedio, al 21% del costo por hospitalización, alcanzando un gasto anual de casi $ 250 millones en el sistema isapres”, agregó.
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Emilio Santelices, académico de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile coincide con Caviedes. Sostiene que la única manera de que bajen los aranceles en este ítem es “a través de la contención de costos, lo que implica, la implementación de los Grupos Relacionados de Diagnóstico (GRD) o soluciones integrales de salud, con precio final conocido para cada prestación. “Debe haber un precio establecido desde que una persona se diagnostica, recibe tratamiento y hasta que se le da el alta, lo que incluye controles posteriores. La clínica que implemente ese modelo, tendrá ventajas”, dice.
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Servicios de urgencia
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Algunos pacientes de clinicas particulares reclaman por no haber sido informados de los precios; otros porque se les cobran atenciones que no han recibido. 

"Pagué $3,4 millones por una semana que mi mamá estuvo hospitalizada en la clínica Indisa. Sabía que saldría mucho, porque se atendió particular, pero me llamaron la atención los medicamentos. Coticé en farmacias y en empresas que venden insumos para las clínicas, y costaban casi la mitad", cuenta Isabel Oyarce.

 En la clínica INDISA, en un reportaje realizado por El Mercurio (Economía y Negocios) se ha dicho que  "los precios de medicamentos se ajustan a una política de precios de mercado de las clínicas que involucran otros costos, como disponibilidad/stock, recursos humanos, almacenamiento, cadena de frío y control de manipulación".

"Uno entra en una especie de laberinto. Me sentí con una desinformación tremenda", dice Carlos Díaz, quien en abril entró a la urgencia de la clínica Vespucio, porque se le incrustó una astilla en el dedo y como es diabético prefirió que lo atendieran ahí. Terminó pagando $145.350.

 "Al entrar dije en el mesón que quería pagar lo que salía en el cartel, pero me dijeron que no, porque habría insumos extras y había que firmar un pagaré", relata Carlos, quien firmó.

 "Entré, un médico me preguntó qué me pasaba, él llamó a un cirujano que me cambió a otra sala, donde me sacaron la astilla con una pinza. Cuando vi la cuenta no lo podía creer".

 En clínica Vespucio explican que los precios de urgencia sólo comprenden la prestación médica y/o de enfermería inicial. En el caso de Carlos cobraron $32.180 por la urgencia, $37.120 por el cirujano, más $29.880 por el procedimiento que hizo el cirujano; $40.170 por el uso de la sala de procedimiento, más $2.988 por la anestesia y $3.012 por los insumos y medicamentos: una jeringa, aguja, guante, lidocaína (anestésico), gaza y venda.

 Andrés también sufrió el problema en la urgencia del hospital Militar cuando llevó a su hijo con una quemadura en la mano. Salió con una cuenta de casi $200 mil.

 "Me cobraron una curación en el pabellón de quemados por $169.648, y mi hijo nunca estuvo en un pabellón; si sólo le pusieron suero, gasa y una venda", dice. Con el respaldo de la cuenta de los insumos queda claro que no hubo intervención.

 Él reclamó en la clínica, pero le dijeron que era lo que correspondía.

 El establecimiento agregó que hasta hoy no tenían publicados los precios en urgencia, pero "al detectar esta deficiencia se han tomado las medidas para publicarlos".

 El problema de los códigos también afectó a Héctor Briones en la clínica Dávila.

 "Me atendieron muy bien, pero catalogaron la herida de mi hija con un código Fonasa de herida grave, cuando era simple. La diferencia en dinero es abismante: $148 mil versus $40 mil. Reclamé, y en una auditoría interna de la clínica me señalaron que estaba correcto, ya que, según sus protocolos, las heridas cerca del ojo y del labio son complicadas. Pero eso no dice la descripción de códigos de Fonasa", reclama Briones.

 En clínica Dávila dicen que la herida era de alto riesgo y que correspondía cobrar una curación incluso más cara, pero el médico optó por la que tenía el código de Fonasa por $148 mil, porque "representaba el de menor costo para el paciente".

 Es decir, por una misma curación se pueden usar hasta tres códigos distintos, y dependerá del médico cuál se le aplicará al paciente.

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