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viernes, 26 de septiembre de 2014

CLIMA

CAMBIO CLIMÁTICO: DE LO GLOBAL A LA
 ESCENA LOCAL

Por Martín Poblete


Mientras unos trescientos mil manifestantes marchaban por las calles de Manhattan en Nueva York el 21 de septiembre, cifra extraordinaria para manifestaciones pùblicas en los Estados Unidos, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon,  daba por muerto el Protocolo de Kyoto y llamaba a crear nuevas instituciones destinadas a enfrentar los  desafíos  planteados por el cambio climático,  un paso notable para un diplomático y político educado en las cautelosas y cuidadosas normas de los burotecnòcratas orientales.

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Los jefes de estado y gobierno  en la reunión especialmente convocada por la ONU el pasado martes 23 de septiembre parecieron unànimes, el cambio climático  sería un asunto global encabezando las agendas de gobiernos y organizaciones internacionales, algunos lo vincularon a las desigualdades sociales, proyectándolo  como amenaza al crecimiento y al desarrollo. 
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En la realidad, el resultado de una serie de encuestas y sondeos auspiciadas por la ONU y el Banco Mundial en un programa llamado El Mundo que Queremos, habiendo consultado a mas de cuatro millones de personas en el conjunto de las muestras, confirmò distintas prioridades de la gente a escala planetaria:  salud, educación, empleo, alimentación, corrupción,  el cambio climático aparece en el 17º lugar, quedarìa bastante mas abajo si se excluye a los países occidentales de la Unión Europea dònde marcò el 10º lugar.
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El asunto comenzó con una reunión de científicos convocada por el ecologista germano-suizo Sicco Manholtz en Roma, a mediados de la década del 1960, seguida de varias reuniones en similar contexto en la misma ciudad, de ahi el nombre de Club de Roma, el lenguaje y manejo conceptual en los documentos le dieron al ejercicio un cierto atractivo intelectual elitista, que le abrió las páginas de las mas importantes publicaciones cientìficas occidentales, y le permitió mantener presencia en el escenario mundial.
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El fin de la Guerra Frìa con la derrota terminal del comunismo soviético y de los socialismos marxistas, y el triunfo de las democracias representativas occidentales,  abrió espacios favorables para el activismo ecológico, la conservación del medio ambiente, y una corriente de pensamiento científico apoyada por numerosos intelectuales de diversos pelajes expresada en instituciones acadèmicas, así como también por una nueva generación de ONGs,  enfocada en advertir los riesgos para la humanidad de cambios en el clima, producto de las emanaciones vinculadas al consumo de combustibles fòsiles resultante en el aumento global de la temperatura, el llamado "greenhouse effect / efecto invernadero"; a los factores anteriores se agregaron las enormes burotecnocracias del  Banco Mundial y de las Naciones Unidas.  
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En el año 1992, en Rio de Janeiro,  todos los involucrados concurrieron entusiastas a celebrar la 1ª Cumbre de la Tierra / First Earth Summit,  el mundo de las artes y el espectáculo estuvo representado por el gran tenor Plàcido Domingo.   De diversas maneras vinculado al quehacer ecológico, se producía un importante cambio,  la preocupación por los derechos humanos tan central en los años de la Guerra Frìa, era empujada a un segundo plano por las cuestiones vinculadas al activismo ecológico y los temas relacionados con la conservación del medio ambiente.  Las nuevas ONGs, y sus profesionales especializados en levantar dinero en los Estados Unidos, el Reino Unido, y los países noroccidentales de la Unión Europea,  hicieron suyo el cambio  iniciando un intenso activismo ante la opiniòn pública buscando ejercer influencia en las decisiones de gobiernos, congresos y parlamentos.
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Han pasado veintidós años desde aquella 1ª Cumbre de la Tierra, en verdad hay poco por mostrar, sin perjuicio del eterno barajar de cifras y voluminosos informes, las tendencias visionariamente anunciadas por Sicco Manholtz y el Club de Roma siguen vigentes y con mayor fuerza.  En la Cumbre por el Cambio Climàtico en la ONU/Nueva York el pasado 23 de septiembre,  el mundo de las artes y el espectáculo estuvo representado esta vez por el actor Leonardo DiCaprio, pero  algunos de los mas conspicuos productores de emanaciones de gases por el uso de combustibles fòsiles  brillaron por su ausencia:  China, India y Rusia.
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En el plano local, específicamente en Chile, habrìa mejores posibilidades de lograr resultados.   Nuestro país tiene un numero considerable de centrales eléctricas a carbón, todas ellas de diseños obsoletos sumamente contaminantes,  no podemos darnos el lujo de cerrarlas y desmantelarlas, pero podemos actualizar los diseños anticuados reemplazandolos por nuevas tecnologias mas eficientes y menos contaminantes;  estas nuevas tecnologías están en uso en los Estados Unidos desde hace unos quince años con muy buenos  resultados,  cuestión de iniciar  las negociaciones destinadas a modernizar nuestras centrales eléctricas a carbón, y de paso reducir efectivamente los niveles de contaminación de nuestro medio ambiente.   Los costos serian considerables, pero todo lo tecnológicamente "verde"  tiende a costar bastante dinero, un detalle habitualmente ausente de los gruesos informes de las ONGs especializadas  y las tecnocracias internacionales.

1 comentario:

  1. Aparte de las prevenciones por el riesgo ambiental, la alternativa nuclear implica una dependencia externa del suministro y de la tecnología de procesamiento tecnológico de uranio, lo cual resultaría tanto más contraproducente para Chile que las actuales importaciones de petróleo y sus derivados. Gran Bretaña, Francia, Rusia y Estados Unidos mantienen una vinculación de la energía núcleo eléctrica con sus respectivos arsenales nucleares. Hay inversiones paralelas. No es el caso de Alemania que está reduciendo esta industria. En nuestro país, el suministro más cercano de uranio enriquecido y la asistencia tecnológica podría estar en Argentina, descartando la mala experiencia del contrato de gas natural...
    Se trata de elementos de juicio ciudadano que deben ser considerados en el diseño de una política energética nacional.
    Eduardo Reyes Frías
    Periodista

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