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martes, 22 de abril de 2014

22-4-2014-KRADIARIO-Nº894

DISCUSIÓN ABIERTA SOBRE LOS GIFT CARD DE GRANDES TIENDAS QUE EL GOBIERNO ENTREGÓ COMO AYUDA A LOS DAMINIFICADOS

El retail es el gran “no perdedor” de la tragedia de Valparaíso por el incendio que dejó 2.500 casas destruidas y 11.000 damnificados, además de 15 víctimas fatales,  porque los bonos que se les ha entregado a los afectados han ido a favorecer a tradicionales y millonarias tiendas del retail como Falabella, Ripley y Almacenes París.

Desde ya hay damnificados que no se compra ropa tradicional sino que está gastando la ayuda recibida en camisetas del Colo Colo o similares, lo que se aparta completamente del objetivo de este “apoyo” estatal organizado por el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Algunos han comprado camisetas de fútbol y zapatillas de hasta $85 mil con las gift card del "bono ropa" que les entregó el Gobierno.

Sin embargo, la Intendencia de Valparaíso restó dramatismo a la decisión de los damnificados del incendio. En diálogo con radio Cooperativa, el intendente Ricardo Bravo manifestó que "la opción de las personas es usar y comprarse lo que quieren, y lo que les sirva".
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"Si una persona determina que es más importante comprarse un zapato bueno, de la mejor calidad que exista, también es válido. Es parte de la decisión que toma cada uno", añadió, pero "si compraran dos o tres pares de zapatos para después revenderlos, eso sería reprochable moralmente", declaró Bravo.

A la polémica que generó el conocerse que el aporte de emergencia de 200 mil pesos para vestuario, zapatos y ropa de cama sólo puede cobrarse en tres grandes cadenas de multitiendas -Ripley, Paris y Falabella- siguió un debate en torno a las tiendas beneficiadas y al uso del beneficio. En redes sociales se preguntó que ¿por qué se había favorecido a millonarias tiendas para la compra de esta ayuda?

El diario La Segunda publicó ayer una nota que consignaba que entre los productos más solicitados por los damnificados se encuentran tenidas de Colo Colo y la Universidad de Chile –camisetas y buzos-, ropa interior de exclusivas marcas; buzos que pueden llegar a costar 80 mil pesos cada uno y zapatillas de 85 mil pesos. "es totalmente normal que esté ocurriendo esto, porque las grandes quieren vender y vender artículos caros" se indicó.

"Me estoy llevando básicamente las cosas que uno siempre ocupa. Además, llegó mucha ropa, así que estamos aprovechando de hacer algunas compras especiales, cosas que necesita también mi hija como zapatillas", dijo al diario uno de los damnificados, Cristián Valdebenito, quien en la tienda Paris de avenida Argentina de Valparaíso compró la camiseta oficial de Colo-Colo, un buzo y un jockey Adidas.
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Esta información ya ayer por la tarde generaba reacciones de molestia entre los habitantes del plan del puerto.

"Aquí se está mal utilizando la plata en algo que se supone que es para ellos, para el bienestar de ellos debido a las cosas que perdieron", alegaba una mujer, según la prensa.

"La gente ahora es toda marquera, pero (es) malo, porque se le entregó el bono a la gente y la gente ocupa el bono en lo que quiera. Es pan para hoy día y mañana se van a morir de hambre", comentó otro hombre en Cooperativa.

La información también generó amplio debate en las redes sociales entre quienes apuntaban al "mal uso" del aporte y quienes defendían la libertad de los propios damnificados para elegir según sus prioridades y necesidades. Igualmente la discusión se ha concentrado en las donaciones realizadas a los damnificados. A esto se refirió el sábado el obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte. "Hay gente que manda ropa sucia, ropa sin botones, que da lo que no quiere ni le sirve, que quiere limpiar el clóset (...) El bono de ropa es mucho mejor, porque la gente va y se compra la ropa que le viene bien, que le ajusta, que le gusta", dijo Duarte.

"Pensamos que es mejor darle a la gente una cantidad para que vaya y con su dignidad de persona se compre la ropa que le guste y le quede bien. Me parece que es parte de la dignidad. Usted y yo vamos a comprarnos la ropa que nos gusta y nos queda bien. ¿Por qué el pobre no va a poder hacer lo mismo?", reflexionó el prelado.

Pero...¿no habría sido mucho mejor que los damnificados hubiesen podido comprar en el comercio minorista con precios más adecuados y no en tiendas caras como las elegidas?

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