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lunes, 20 de junio de 2011

Grecia no puede pagar sus deudas, pero la Unión Europea le sigue abriendo puertas

Grecia no está en condiciones de pagar las deudas que vencen en julio. Necesita urgentemente la ayuda de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional o en poco más de una semana entrará en suspensión de pagos: "una catástrofe" según su gobierno.

La UE y el FMI acordaron un nuevo rescate con Atenas, pero exigen otro programa de recortes del gasto público, aumento de impuestos y, sobre todo, una de las mayores privatizaciones de la historia.
Con un desempleo de casi el 16% y una deuda que equivale al 150% de su Producto Interno Bruto (PIB), Grecia lleva dos años en recesión y no hay previsión de mejoría para este año.

Pero la UE y el FMI, un año después del duro ajuste al que se sometieron las cuentas públicas griegas, exigen más "austeridad". ¿Cómo puede una economía sobrellevar más y más recortes?

"Pues pasándolo mal. El problema de estos ajustes es que lo pasan mal los ciudadanos medios, pero no queda otra salida", le responde a BBC Mundo David Cano, economista español y socio de Analistas Financieros Internacionales.

Eso ya lo sabía el propio FMI, como reconoció desde Brasil el economista jefe del órgano Olivier Blanchard, que calificó el plan griego de "ajuste doloroso".

Se trata de volver a reducir el gasto público, esta vez en 28.000 millones de euros, (cerca de US$40.000 millones) con un programa que prevé bajar las pensiones y ayudas sociales, poner en la calle a 150.000 funcionarios y rebajar el salario al resto.

Además, impulsa un plan de privatización con el que espera recaudar unos 50.000 millones de euros (alrededor de US$71.000 millones) por la venta de acciones en las empresas estatales.

"Lo que quieren el FMI y la UE es garantizar que Grecia es capaz de devolver el dinero", comenta Cano.

"Serán los jóvenes sobre todo los que tendrán que pagar la factura del atracón que se dieron sus mayores. El panorama para los próximos 10 años es de un crecimiento muy débil".

"Lo que quieren el FMI y la UE es garantizar que Grecia es capaz de devolver el dinero"

Cuando a mediados de 2010 se aprobó el primer rescate a Grecia, el FMI y la UE calculaban que, con el duro plan de austeridad adoptado, en el plazo de un año el país podría volver a financiarse en los mercados.

"Pueden seguir con paquetes e imponiendo austeridad que eso no es más que una espiral descendente que termina, tarde o temprano, en default"

El tiempo ha pasado y, lejos de arreglarse la situación, ha pasado exactamente lo contrario: no hay entidad privada dispuesta a comprarle deuda a Atenas.

Según Cano, los griegos vivían por encima de sus posibilidades y la austeridad "es la única fórmula para que a medio plazo la economía se equilibre, y se pongan acorde a las posibilidades del país el estado del bienestar, el sistema tributario, el nivel de empleo".

Pero críticos como el argentino Alan Cibils, profesor la Universidad Nacional General Sarmiento, no ven otra salida que la suspensión de pagos, como pasó en su país.

"No es que los griegos vivan más allá de sus posibilidades, es que están pidiendo para pagar deudas. El problema es de deuda y no de gasto", le explicó Cibils a BBC Mundo.

La discusión sigue

Los ministros de Finanzas de la Eurozona discutieron anoche en Luxemburgo cómo darle aire a una Grecia que se asfixia bajo el peso de su inmensa deuda . Un default de Grecia pondría en riesgo a la zona euro en su conjunto.

La reunión, que siguió hoy, debería haber decidido la aprobación del quinto tramo –12.000 millones de euros, aunque anoche el ministro de Finanzas belga, Didier Reynders, apuntó a entregar sólo la mitad– del plan de rescate de 110.000 millones de euros aprobado en mayo de 2010. Sin embargo, la decisión final fue postergada para el 3 de julio para darle a Grecia un nuevo plazo para que diga de cómo va a pagar, si puede
pagar y hasta que punto podrá cumplir con las medidas de austeridad que se le hasn impuesto.

Sin ese dinero Grecia quebraría a finales del verano europeo. El gobierno griego, intentando cumplir su parte del pacto, pidió ayer a su Parlamento el apoyo necesario para aprobar el último endurecimiento del plan de ajuste. Mientras, en las calles de Atenas seguían las manifestaciones contra el ajuste.

Grecia no puede pagar lo que debe por mucho plan de rescate que reciba. Aún así, se niega a la posibilidad de una reestructuración de deuda y los ministros discuten ya las características de otro plan de rescate –que sumaría entre 90.000 y 120.000 millones de euros– para que Atenas no tenga que financiarse en los mercados, que le piden tasas de interés desorbitadas, hasta 2015. El ministro belga apuntó anoche a que esos plazos podrían alargarse hasta el año 2018.

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