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lunes, 7 de junio de 2010

EL VIOLINISTA DEL TITANIC Y EL CAPITALISMO


Por Rafael Ramos
La Vanguardia

Wallace Hartley y su orquesta siguieron tocando hasta que el Titanic empezó a hundirse en las heladas aguas del Atlántico Norte, pero la empresa propietaria del trágico crucero negó cualquier compensación a sus familiares con el pretexto legal de que no eran "empleados" sino "pasajeros". Precisamente para ello les hacía dormir en un camarote colectivo de tercera clase, en vez de proporcionarles albergue en la sección de oficiales. Los aspectos más oscuros del capitalismo ya existían entonces.

Casi un siglo después de aquel desastre que conmocionó al mundo el 14 de Abril de 1912, cuando el buque chocó contra un iceberg del tamaño de un edificio de diez pisos con dos mil doscientos pasajeros a bordo en su viaje inaugural de Southampton a Nueva York, el nombre de Hartley ha sido incorporado a la lista de "héroes británicos" elaborada por el Diccionario Biográfico de Oxford. Su cadáver fue hallado en el océano dos semanas después del accidente, con su violín todavía colgado del pecho y un diamante solitario en el bolsillo.

Supervivientes de la catástrofe han relatado cómo Wallace Hartley y los otros siete integrantes de la banda de música del Titanic intentaron levantar los ánimos de los pasajeros tras la colisión con el bloque del hielo poco antes de la medianoche, interpretando alegres waltzes y polkas mientras los más afortunados se subían a los botes salvavidas y el resto esperaba en vano la llegada de auxilio. Luego, cuando el agua les alcanzaba casi ya las rodillas y el hundimiento era inevitable, pasaron a himnos religiosos en un espíritu de resignación. A las 2.18 de la mañana el barco fue tragado por el océano.

Wallace Hartley llevaba tres años trabajando en otro famoso transatlántico de la época, el "Mauritania", cuando recibió la oferta de dirigir la orquesta del "Titanic" con una pequeña mejora de sueldo (unos cincuenta dólares al mes) que le venía muy bien para sus planes de casarse. El violinista tenía treinta y tres años, nunca volvió a pisar tierra firme pero se convirtió en una leyenda que todavía perdura. Treinta mil personas acudieron al entierro en su pueblo natal de Colne, Lancanshire, el 8 de Mayo de 1912. Los ocho miembros de la orquesta del Titanic raramente tocaban juntos, sino que se solían dividir en dos o incluso tres grupos. Por el comedor, la sala de fumadores, debajo de la gran escalinata y los espacios comunes de la zona de primera clase había repartidos varios pianos, que utilizaban los músicos para entrener a la "aristocracia" del transatlántico con arias de óperas conocidas, sonatas, marchas militares y los temas que les solicitaban los pasajeros.

Mes y medio después del hundimiento del navío, varias de las más importantes orquestas británicas se reunieron para actuar en el Royal Albert Hall de Londres en recuerdo a Hartley y su heroíca orquesta. Pero el mayor homenaje al violinista del Titanic y sus compañeros es haber pasado a la historia como la orquesta que siguió tocando hasta el final, incluso cuando ya no había esperanza.

Datos técnicos del Titanic:

Pasajeros: 2.227
Botes de salvamento: 20
Tonelaje:  66.000
Longitud:  268 metros
Número de hélices: 3
Lugar de partida:  Southampton
Lugar de naufragio:  400 millas de Terranova
Sobrevivientes:  605
Eslora 300 metros
Velocidad máxima: 25 nudos



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