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martes, 20 de abril de 2010

DOCUMENTO: EL TERRORISMO EN RUSIA

MANOS DE PUTIN EN CONFLICTO DEL CÁUCASO
                           ¿AUTOATAQUE?

SERIE EN TRES CAPÍTULOS (Hoy 2/3)

Por KrohneArchiv

Las campañas rusas en Chechenia incrementaron el odio y el deseo de luchar a cualquier costo por la independencia, también en otras repúblicas rusas en el llamado Cáucaso del Norte, como Daguestán e Ingushetia. Estos enfrentamientos mataron a hombres jóvenes que murieron como combatientes,  dejando a muchas mujeres, también jóvenes, viudas, lo que aceleró un proceso de acciones de venganza.

La idea de mujeres combatientes estuvo al margen del pensamiento estratégico ruso. Ahora son ellas las protagonistas de los ataques terroristas contra objetivos de Moscú u otras ciudades de Rusia.

¿Autoataque?

Precisamente fue una historia como ésta la que catapultó a Vladimir Putin (Foto arriba izquierda), hoy jefe de gobierno, a la cima política en Rusia. En 1999, una brutal campaña de atentados propició el inicio la Segunda Guerra Chechena. El manejo de la misma por parte de Putin, entonces primer ministro en reemplazo de Sergei Stepashin, fue la clave para que un año después fuera elegido presidente de Rusia.

Vladimir Putin representa como nadie al político ruso por excelencia: fuerte, intimidante, viril y enérgico. Su lenguaje es crudo, y retumba en el subconsciente de unos rusos acostumbrados a los eslóganes soviéticos.

Como hace 10 años, en esta ocasión prometió “sacar de las cloacas” a los responsables y “exterminar” a los terroristas. Precisamente por esto, algunos ya sospechan de él. Para Alix de la Grange, especialista en Chechenia, “Putin tiene hasta las elecciones de 2012 para volver a dar la imagen del hombre fuerte que salvará a los rusos del terrorismo. Los ataques pudieron haber sido planeados, o facilitados, por él mismo”.

Por si fuera poco, las Olimpiadas de Invierno de 2014, que se celebrarán en la ciudad de Sochi, preocupantemente cercana a la región caucásica (y la única ciudad rusa sin nieve en invierno), se han convertido en el proyecto personal de Putin. Los recientes atentados serían una excusa perfecta para aumentar la 'seguridad' (léase represión) en la región de cara a la cita deportiva.

Pero no todos coinciden, e incluso lo ven desde el extremo opuesto. “La teoría de los JJOO tiene sentido, pero creemos que estos ataques hacen ver a Putin y al Servicio Federal de Seguridad "bastante mal, porque ambos declararon el final de la guerra en el Cáucaso hace un año", apuntó Goodrich, analista de Stratfor.

 En Moscú se habla de una creciente rivalidad entre Putin y Vladislav Surkov (jefe de personal adjunto del presidente Medvédev). Hay rumores de que en el año 2012, Surkov apartará a Medvédev para ir contra Putin en las elecciones presidenciales rusas. Hasta ahora, todo parece que la imagen de Putin  no parece haber sufrido el menor rasguño.

Umarov y la conexión 'Af-Pak'

En lo que va del año, Doku Umarov (Foto arriba derecha), el principal comandante checheno --y autoproclamado 'Emir del Cáucaso Norte'--, había advertido varias veces que “la sangre será derramada también en las ciudades rusas”.

Las advertencias pasaron desapercibidas hasta las bombas de Moscú, que Umarov no tardó en adjudicarse. La evolución de Umarov, de rebelde nacionalista a guerrero islamista, es clave para entender la naturaleza de la nueva insurgencia chechena.

“Ya no hay nacionalistas, ahora tenemos un nuevo enemigo: el Islam radical. Nos enfrentamos a una amenaza completamente nueva, una versión caucásica de Hamas”, declaró Sergei Markov, diputado y consejero de Putin, a la revista Christian Science Monitor.

Y es aquí donde entra la conexión más interesante y macabra, la que une a Al Qaeda y los grupos islamistas de las áreas tribales 'Af-Pak' (Afganistán y Pakistán) con los rebeldes chechenos.

“Desde siempre ha habido nexos entre 'Af-Pak' y el Cáucaso, especialmente en cuanto a entrenamiento y cooperación táctica se refiere”, aclara Goodrich. Pero el patrón de los ataques —lanzar un ataque 'carnada' para luego golpear en otro lado—es, de acuerdo al periodista Syed Saleem Shahzad, obra de Ilyas Kashmiri, comandante de la Brigada 313 y de Lashkar-al-Zil (Ejército de la Sombra), una milicia de élite organizada por Al-Qaeda.

Shahzad, jefe del Asia Times Online en Pakistán, ha documentado extensamente la insurgencia en las región, y goza de excelentes contactos entre los rebeldes, habiendo entrevistado al mismo Kashmiri un par de veces.

La estrategia observada en Moscú, Daguestán e Ingushetia fue diseñada por Kashmiri e utilizada por primera vez en la Cachemira India, logrando matar a varios coroneles e hiriendo a dos generales indios, algo que el ejército paquistaní no logró hacer en tres guerras.

Al unirse Kashmiri y su Brigada 313 al Lashkar-al-Zil, pasaron a luchar por la visión más globalizada que tiene Al Qaeda de la insurgencia islamista. En ella, la lucha chechena es sólo el inicio de una larga guerra contra Rusia y sus aliados en Asia Central.
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Chechenos, Uzbekos, Uigures y Tayikos se unirán en un sólo frente para establecer el 'Emirato Islámico de Khurastán', un área histórica que comprende las repúblicas centroasiáticas, y partes de Afganistán, Pakistán e Irán. Esto es lo que está proyectado, pero otra cosa es demostrar si se puede llevar a la realidad.
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Aparte de este nuevo 'Gran Juego' de Emiratos históricos, dos cosas parecen claras: primero, una nueva red de rebeldes islamistas ha nacido de las cenizas de la anterior insurgencia chechena. Segundo, el campo de batalla parece estar moviendose del Hindu Kush hacia Asia Central. Una nueva versión del 'Gran Juego' que enfrentó a los imperios Ruso y Británico en esa zona parece estar tomando forma.

Por otro lado, se estima que un 15% de los suministros de EE UU para la guerra en Afganistán pasan por Rusia y las repúblicas centroasiáticas. Así, a Washington tampoco le convendría la inestabilidad en la región. Pero el balance es claro: “tener a Rusia preocupada en sus problemas internos es beneficioso para EE UU, que ha visto como Moscú ha expandido su influencia en sus antiguos satélites”, opinó Goodrich.

Además, se cree que para trasladarse de Afganistán y Pakistán al Cáucaso, los insurgentes atraviesan territorio iraní gracias a un pacto con la organización Jundallah, que lucha contra Teherán en la provincia de Sistán-Balochistán. El líder de Jundallah, Abdolmalek Rigi, fue arrestado recientemente por Irán, y confesó haber recibido apoyo estadounidense, algo que Washington, naturalmente, niega.

Pero Goodrich agregó aún más: “Rusia es hoy mucho más fuerte que en 1999, y es probable que la campaña de represión en el Cáucaso no disminuya sus esfuerzos por expandir su influencia en el exterior, para disgusto de Washington”. Quizás era exactamente esto lo que pasaba por la mente de Vladimir Putin al estrechar la mano de Hugo Chávez en Caracas hace algunas semanas pocos días después del doble atentado terrorista en el metro de Moscú.

Mañana sigue la tercera y última parte de este informe periodístico preparado por KrohneArchiv especialmente para sus lectores.





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